
"Qué más da". "Total no creo en ángeles". Dirían todos que tampoco se creía en nada. Aunque fuese así no podía dejar de escuchar siempre las palabras de su tío. "Butterfly". Así lo llamaban -al tío-. Hace años que sus amigos no entendían y le pregutaban a él del porqué butterfly. Lo más gracioso es que tampoco él lo sabía. ¿¿Bater..qué?? Era muy tonto. Bueno, no vamos a decir eso así tan secamente. Pero sí, tenía algunos detalles que le daban uno y otro disgusto ante los demás. Decían de él tales cosas. Sus amigos íntimos no aceptaban las críticas -negativas o constructivas-; se ponían muy enfermos con las descalificaciones. Luego solucionaban estos pequeños enojos con las manos. Le seguían siempre. Le querían mucho. Los amigos eran su último baluarte. No le hablaban sólo por hablar. Le pedían consejos, medias verdades. Así era. El sobrino quería destacarse del tío. Provocar un nuevo sentimiento. No encontraba la salida perfecta. Luchaba. Usaba sus fuerzas a fin de lograr notoriedad distinta a la ya marcada por su família -sobre todo por el tío-. Butterfly lo sabía. Lo dejaba correr. "Los niños de hoy casi no serán los adultos del mañana", decía. "No tienen paciencia". "No saben como va eso de vivir el negocio". El padre, que fue también el hermano, ya no existía. Se marchó lejos del mundo caótico construído por la mitad peor. " Mitad peor", era lo que solía comentar. Se preparó una mochila hace veinte años. No quiso llevarse nada de sus bienes. "Eso valdrá para estos locos". De tiempos en tiempos un viento muy fuerte llega al pueblo. Molestaba algo más que a los transeúntes. Toca en el sentido de la gente. Les provoca a los habitantes un cierto fastidio, náusea. "Será cosa de mi hermano", decía butterfly. Pues bien. El tío y el sobrino. Luchas de escuelas. Aprendizaje. Hay que decir que casi todo en la vida merece un esfuerzo para alcanzar el conocimiento. Saber conlleva dedicación. Pero también confianza. Uno tiene que confiar, visualizar que conseguirá tal cometido. Hay que confiar en la gente asimismo. "El que sabe no necesita confiar", le decía el sobrino al tío. "El que ignora no puede siquiera confiar", le contestaba el tío. "Si se quiere manejar una persona hay que conocer a la vez su carácter y su calidad, dirigirle en consecuencia; o sus fines, y persuadirle con arreglo a sus fines; o sus debilidades e inconvenientes y amedrentarle; o lo que tienen de interés por ella, y dirigirle con arreglo a eso. Al tratar con personas astutas debemos considerar siempre sus fines para poder interpretar sus palabras y es conveniente decirle pocas cosas y lo mínimo de lo que buscan. En todas negociaciones difíciles, se puede no tratar de obtener fruto inmediatamente; sino que ha de preparar el asunto y recoger el beneficio gradualmente", siempre enseñaba el tío. "Ponte a leer BACON ignorante". No servia de mucho. Para el sobrino bacon era tan solamente una panceta ahumada. Y lo que no tenía de conocimiento le sobraba de ímpetu y valentía. Lucha de escuelas. Un tercero ajeno a la família divulgaba a todos del entorno que lo mejor de lo mejor sería una mezcla de ambos: ímpetu, valor, sagaz y sábio. Eso era imposible. Como seres somos así de limitados. Pocos son los que lo reciben de Dios tales poderes. "Que mas da, no creo en ángeles", siempre decía el sobrino. El tercero desconocido que se le acercaba de cuando en cuando le pasaba tal información..."Pues ponte a creer en demonios porque todo cambiará en cuanto no aceptes ser el segundo". Al mirarse al espejo no se veía por debajo de los demás. Necesitaba estar al mando de todo. Muy posible le resultaba. "No sé de pancetas y lo que sea, pero entiendo que la mejor defensa es el ataque", vociferaba. "Nuestra família se desintegrará", ponderaba el tío. Haciendo uso del habitual ejercicio intelectual dialéctico butterfly lo tenía todo visto. "En este camino nos pondremos". "A menudo la vida nos da eso; cuando se manifiesta una necesidad...Hay que mantener el orden o cambiar la situación". Es la historia. "No obstante yo estoy más a la derecha." El status quo. No podría permitirse este hombre viejo una transformación en el seno de su raíz. El entorno tenía miedo. La ansiedad se montaba bien. "Es mejor que sepa algo de demonios ya que no se lo traga lo de los ángeles". El tercero dirá a los demás: "la confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro, hipótesis que ofrece seguridad suficiente para fundar con ella una actividad práctica. Como hipótesis constituye un grado intermedio entre el saber acerca de otros hombres y la ignorancia respecto a ellos".
Treasure Hunter
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