
La manzana de ayer nos daba clases de virginidad, pureza (eso dicen). La de hoy nos enseña los caminos del poder, con democracia virtual (eso se nos impone). Pero la semejanza está que ambas teorías quieren dictar la conciencia, hacerse no merecedoras de responsabilidad por todo el mal cometido. Y al final nosotros humanos somos los instrumentos. Creo que la nueva teoría será así: no importa la manzana, da igual su color. Prestemos atención en la calidad del corazón que actuando clava los dientes en el fruto ya no tan prohibido (lo prohibido está asimismo dentro del corazón).
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