
De los llamados países del primer mundo, España es posiblemente uno de los que peor ha gestionado sus recursos hídricos.
Durante décadas, los gobiernos han dedicado las inversiones a construir embalses, ampliar regadíos, promover desarrollos turísticos y degradar, cada vez más, los ecosistemas acuáticos: ríos, humedales, lagos y marismas, muchos de ellos dependientes de los acuíferos. El consumo de agua es insostenible. En la costa mediterránea no caben otros 150 campos de golf ‘sostenibles’ y el regadío ha dejado seco a muchos acuíferos y humedales, como las Tablas de Daimiel. El regadío consume el 80% del agua en España, muchas veces practicado sólo para cobrar más subvenciones y a costa de producir excedentes.
Fuente: www.wwf.es
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