
Ningún animal está a salvo de la extinción, ni siquiera los más grandes y poderosos. Varios estudios confirman el descenso en todo el mundo de los depredadores primarios, como lobos, leones, pumas o tiburones. Esta nueva situación implica la explosión poblacional de otras especies que provocan la disminución de la biodiversidad y causan graves costes económicos.
- Autor: Por ALEX FERNáNDEZ MUERZA
Matar lobos puede parecer una buena idea para evitar que se coman el ganado. Lo mismo en el caso de los tiburones para que no ataquen a los bañistas. Pero no lo es. El declive de los depredadores primarios conlleva el aumento espectacular de los depredadores secundarios. Este hecho se traduce en graves impactos ecológicos y económicos, según un reciente estudio publicado en la revista BioScience. Sus responsables han descubierto que todos los grandes depredadores terrestres de América del Norte han disminuido en los últimos dos siglos, mientras que los meso-depredadores se han expandido en un 60%.
Todos los grandes depredadores terrestres de América del Norte han disminuido en los últimos dos siglos
Los investigadores, de la Universidad del Estado de Oregón (OSU), explican que en muchas ocasiones acabar con estos depredadores se ha entendido de manera positiva. Pero la nueva situación es un conjunto de problemas económicos y ecológicos muchísimo mayor. Los depredadores primarios suelen ser carnívoros, mientras que los secundarios afectan a más especies, porque en general son omnívoros. Además, estos últimos se reproducen en densidades más altas que los depredadores primarios y son más resistentes a los posteriores esfuerzos de control. Los daños pueden por tanto afectar a una cantidad mucho mayor de especies animales y vegetales.
En el caso de los lobos, su eliminación en Norteamérica ha supuesto un aumento considerable de los coyotes. Estos depredadores secundarios han atacado a antílopes y a ovejas domésticas, y los intentos de control han ascendido a cientos de millones de dólares.
Los tiburones están en grave peligro de extinción debido a su sobrepesca. En algunos lugares del mundo, su descenso o desaparición ha permitido la explosión del número de rayas, que han arrasado con las vieiras de muchas zonas costeras. Las poblaciones que vivían de estos moluscos han sufrido graves pérdidas económicas.
Los autores del estudio aseguran que el explosivo incremento de meso-depredadores es global, creciente y con un impacto cada vez mayor en todos los ecosistemas. Los depredadores primarios, como lobos, leones o tiburones, han disminuido de forma drástica e incluso han desaparecido a lo largo de todo el mundo. Se han documentado consecuencias negativas en cascada para aves, tortugas, lagartos, roedores, marsupiales, conejos, peces, moluscos, insectos y ungulados (mamíferos con extremidades que terminan en pezuña).
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