
Siempre en el mismo sitio. Delante. Se mantenía distante la mayor parte del tiempo. Callado. Algún que otro juicio cuando solicitado previamente. Otras veces murmurios. En ciertas ocasiones pues hablando entre dientes. De todo. Allí permanecía. Desde hace 20 años. Se tiraba horas del día viendo cosas, hechos, encontrando personas. Tenía la sabiduría de poder oír (ultimamente ando com eso). Un puerto feliz, un cuerpo alegre. La tristeza exacta. El ánimo perseverante. La buena fe constante. La integridad, el valor. Así seguía el hombre de la gorra. En los días muy fríos ofrecía algo caliente a los que se le acercaban. Daba información. Era su trabajo. Iba y venía. Bajaba y subía. Decía que tal cual como la vida misma. Invariablemente sentía unas ganas enormes de cambiar el rumbo. Esperaba el momento correcto. Todos le querían bien. No era tan bello pero aún así habían muchas chicas interesadas. "Tiene algo de serie", comentaba una admiradora. Su viejo reloj -que le fuera regalado por un amigo- ya no le daba la hora. Se remontaba en el tiempo...le hacía acordar de un tiempo distante. Sus ojos corrían a este momento pasado y lo hacía presente al mismo instante. "Vaya semanita esta". "No deja de llover". ¿Será el barcelona competitivo?". "¡¡Qué valor hay que tener!!". "¿¿Qué pasa con el hombre moderno??". Conversaciones que se oían, historias que se escuchaban...y en la radio: The Wonders - Dance With Me Tonight (Legendado)
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