
Dice KANT que es erróneo imaginarse que, si Adám y Eva hubieran permanecido en el paraíso, no hubiesen hecho otra cosa más que estar sentados, juntitos, uno al lado del otro, entonando canciones pastoriles y contemplando las bellezas de la naturaleza, pues la ociosidad hubiera causado su tormento, igual que después en los demás hombres (es decir, que el trabajo importa no sólo al que lo realiza, sino que interesa a la paz y al sosiego de las demás personas). El trabajo nos eleva sobre los demás y nos hace ser felices. Si la base de la felicidad es la libertad, sólo será libre el que trabaja; feliz el que es libre. Pero todo ello por vocación, por deseo, voluntad propia. No puede uno ser cura porque necesita de "pasta"...¿¿O quizás sí??
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