
Ilustración de la portada de el Periódico. Foto: BORRELL
Aquí estamos todos los apasionados por el fútbol. El gran día. 27 de mayo. La final. Nos la jugaremos todos. Es el gran acontecimiento del día...Esperado desde hace tiempo. 90 minutos. No sé que hacer. ¿¿Lo veo en casa solito?? ¿¿Me meto con un montón de aficionados lokísimos?? ¿¿En un bar lleno y con mucho humo?? ¿¿Empiezo a emborracharme para no ver a la final (¡¡esta fijo que no!! jejeje), ¿¿Me voy con una amiga linda y que poco le gusta el fútbol?? Vayaaaaaa, ni idea. Lo único que yo sé es que hoy toca...Toca 90 minutos. Segurísimo habrá los frustrados, estos que desean lo peor sin participar de nada, porque su equipo no está. Como amantes del fútbol pueden compartir, eso es evidente. Pero estarán los de allá y los de aquí, esperando que tal equipo -rojo o blaugrana- sea comido por el adversario. Porque la rivalidad es eso. Antes el de allá que el de aquí, tan odiado. El odio como sentimiento de pasión, pues no deseo fomentar aqui la guerra. Entonces es así: mi rival jamás; pero tampoco la guerra. Vale. OK. Si soy yo está claro que prefiero lo del país, pero bueno, libre albedrío. Hoy toca. 90 minutitos. Venga, culés. El partido será durísimo, eso más claro que el agua. Los nuestros ya tienen su muralla creada con los de allá. Un equipo inglés siempre es complicado, pero hoy nos toca. A ver que pueden hacer los bajitos en el medio de los altos...Hoy toca. A ver si lo aguanto. La nos jugaremos todos. Culés. Todavía no sé que es lo que hago...Hoy toca...Por cierto, a mí no me va el llorón de allá. Prefiero mucho más el bajito de aquí, guerrero, humilde, crack total. Soy gaúcho y me gusta lo sencillo, el compañerismo, estas cosas. Armonía, vínculo, pero sin doblarse a nadie. De esta vez me quedo en la "M", porque con la "R" ya la tengo yo. Hoy será durísimo.
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